¿Quién me cuida?

En realidad la pregunta debería ser más amplia; tal vez: ¿quién me cuida? Pero como todo tiene que ver con todo; deberíamos incluir también nuestra seguridad, nuestro empleo, nuestros ingresos, nuestra educación y así podemos seguir la lista con la justicia, el transporte, la energía (luz y gas), seguridad vial, pavimentos, cloacas, agua potable, salud pública y privada (PAMI y demás O.Sociales), inundaciones, urbanización y planificación urbana, residuos domiciliarios y muchas más. Y nombro toda esta extensa lista porque todas tienen un común denominador y es que ninguna funciona correctamente pese a que son administradas por el estado o reguladas por éste y se mantienen con nuestros aportes con cargas impositivas desmesuradas que nos aumentan irracionalmente.

Todo esto puede suceder solo si nosotros que somos las víctimas de este sistema inoperante lo permitimos pero como no hacemos nada o a lo sumo alguna queja espasmódica sin continuidad y totalmente anárquica que con suerte consigue unos minutos en un noticiero y nos vamos a casa para que todo siga igual y como todo problema crónico lamentablemente terminan afectando nuestra salud.

Entonces es necesario que nos empecemos a juntar para ayudarnos mutuamente y aprender a organizarnos para exigir las respuestas pertinentes y los actos de gobierno consecuentes. Entonces volvamos al viejo club del barrio o a la iglesia o el centro de jubilados o la Vecinal, que siempre estuvieron; donde somos todos iguales y nos conocemos de siempre; juntémonos a comer y tomar algo y de la charla nos vamos haciendo amigos para ofrecernos ante cualquier inconveniente dado que el que primero está es el vecino y a la vez es la mejor garantía para estar seguros. Debemos poder volver a salir a la vereda y hablar entre los vecinos, porque si no, la calle la ganan los delincuentes y los buenos seguiremos cada vez mas enrejados.

Básicamente la propuesta de hoy es que tenemos que hacernos la obligación de ocuparnos cada uno de uno mismo mientras movemos la pesada maquina burocrática del estado para que se ocupe de verdad de lo que son sus obligaciones y para lo que los hemos votado; porque uno se termina cansando que le mientan y dibujen un país, provincia y ciudad imaginarios por los medios de comunicación para entretenernos, mientras en la realidad cotidiana todo se hace más difícil. La caminata es saludable, tratemos de hacerla dentro del barrio y así vamos saludando a los vecinos y formando vínculos que terminaran siendo la mejor red de contención para la mayoría de los problemas cotidianos. Probemos con intentar hacer algo de todo esto y con seguridad tendremos los frutos tan anhelados.

 

Dr. Daniel Gurevich
Director del Centro de Médico
de la Vecinal Empalme Graneros

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