El ladrillo número 45.000

Se colocó el ladrillo número 45.000 de nuestra obra de la Vecinal Empalme Graneros, y no es un número abstracto sino que justamente
45.000 somos los habitantes de nuestro querido barrio, simplificando, cada habitante de nuestro barrio es dueño de un ladrillo de esta obra
tan soñada por todos.

Hoy se colocó el ladrillo número 45.000 de nuestra querida obra de la Vecinal Empalme Graneros, 45.000 no es un número abstracto sino que justamente 45.000 somos los habitantes de nuestro querido barrio, simplificando, cada habitante de nuestro barrio es dueño de un ladrillo de esta obra tan soñada por todos.

Agradecemos que esto sea posible, gracias a cada uno de los que forman parte, del socio, del que se hace atender, del profesional, miembros de comisión directiva y subcomisiones, del médico del abogado, del que limpia, del que arregla, del profesor, del maestro, del docente, del encargado de cada taller, el que se atiende en la vecinal y el que no lo hace, el que nos apoya solamente, aunque sea con un saludo y nos hace sentir vivos. Los amigos que están y los que se fueron pero nos dejaron su legado.
Esta obra es el sueño de muchas generaciones, de muchos que trabajaron anónimamente, de muchos que soñaron. El año que viene la Vecinal de Empalme Graneros cumple 100 años, es la más antigua del país y entre todos la estamos haciendo la más grande.

Estamos felices, no solo por la obra que estamos llevando a cabo en este momento, estamos felices y queremos que todos lo estén, porque a pesar de las circunstancias, del tiempo, de los malos momentos, de la pandemia, de las inundaciones, de tiempos buenos y de tiempos malos, a pesar de todo, nuestro barrio sigue de pie. Nuestro barrio se levanta todos los días soñando que se puede vivir mejor y esto es eso, solamente un sueño.

Si Dios quiere a fin de año, principios del próximo, cuando cumplamos los 100 años, estaremos inaugurando, la obra estará realizada, luego va a faltar el otro trabajo, llenarla de gente, de chicos haciendo bullicio, de viejos disfrutando, en realidad la vida es solamente eso, es tan corta y tan larga al mismo tiempo, que en algún momento cuando ya no estemos, digamos yo tuve la suerte de vivir en Empalme Graneros, ese día vamos a acordarnos de nuestros vecinos, de nuestros viejos, de nuestros maestros, de nuestra infancia, de nuestra escuela, de nuestra iglesia, de nuestra biblioteca, de nuestra canchita de futbol.

Tratando de resumir, esta es una construcción colectiva, este edificio es la construcción colectiva y nuestro barrio también es una construcción colectiva. Sumemos y hagamos votos para que las generaciones venideras tengan sueños, sueños de arraigo y de amor a su barrio, a seguir adelante, no aflojemos.

 

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