El transporte público de colectivos está en terapia intensiva

En cuanto a unidades en uso y cantidad de servicios (vueltas), se comprobó una caída promedio del 40% y 43% en general.

Cuando de manera sistemática se le quita representatividad y el derecho a la defensa del ciudadano en el Honorable Concejo Municipal de Rosario, llegamos al presente, con un sistema de transporte pésimo, como tantísimos otros problemas graves de la ciudad. Debido a la indiferencia y al manejo de nuestra ciudad por parte del poder ejecutivo municipal, hoy nuestros vecinos no tienen voz.
El Concejo Deliberante era el espacio de discusiones, donde todas las voces eran escuchadas y participaban todos los actores que componen el servicio público de transporte de Rosario. El Concejo Municipal le cedió al poder ejecutivo Municipal la potestad del cambio de precios y recorridos.

Antes de la pandemia el sistema de colectivos en Rosario venía siendo motivo de discusión. Pero desde que llegó el Covid-19 a la región, la situación obligó a tomar medidas que, según señala el último informe del Observatorio del Transporte de la ciudad, agudizaron la crisis. Entre las principales quejas de los usuarios se destacan: falta de frecuencias, con esperas de hasta una hora en algunas líneas, recorridos incómodos que en la gran mayoría de los barrios han quedado aislados o sin transporte, dificultades para cargar la tarjeta, no olvidemos que quitaron más de 100 casillas de carga en pandemia y nunca fueron reabiertas, sobre todo en los barrios y falta de mantenimiento de las unidades que se averían constantemente.

Su puesta en marcha permitió que el gobierno pudiera rever las licitaciones con las empresas de colectivos (Movi, EL Cacique y Rosario Bus). También, que se unificaran recorridos para utilizar menos coches, rearmar frecuencias y achicar gastos, entre otras medidas. Donde el único perjudicado es el usuario. Ahora, las personas tienen que caminar más cuadras para tomarse un colectivo, deben esperar más tiempo en la parada de ómnibus -cuando la inseguridad está en sus niveles más altos-, deben pagar un boleto más caro (aumentó casi un 20% y cuesta 59,35 pesos) y tienen dificultades para cargar la tarjeta Movi.

Un duro informe

En cuanto a unidades en uso y cantidad de servicios (vueltas), se comprobó una caída promedio del 40% y 43% en general. La empresa Rosario Bus y el Cacique disminuyeron notablemente la cantidad de coches y servicios.
Del estudio se estima, una caída de 50 unidades sumadas a las 103 retiradas por la readecuación del sistema. Es decir, “pasamos de 552 a 339 unidades, un equivalente de 28% y en apenas tres años se sufrió un recorte del 30% en vueltas completas. En un 70% el tiempo de espera es mayor a los 30 minutos, (datos arrojados en febrero de 2022)

El sistema de transporte público debe ponerse en agenda para buscar entre todos una salida a esta crisis, los usuarios piden a gritos volver a los recorridos habituales y contemplar zonas urbanizadas sin servicio. Devolver a Rosario las cabinas de carga, ya que depositaron dicha responsabilidad en kioscos y almacenes, donde el usuario debe abonar en muchos cosos un costo extra por carga, ya que como todos sabemos, el sistema no le cubre ningún aporte al comercio y si lo hubiere es mínimo.
El transporte público es el reaseguro de poder trabajar, estudiar o pasear. Con un servicio pésimo todos salimos perjudicados, el comercio, el trabajador, el estudiante y la ciudad toda. Lejos estamos de una ciudad turística.

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