Madres, luchadoras incansables

El tercer domingo de octubre será el Día de la Madre. Por ello queremos compartir estos bonitos mensajes, para hacer sonreír a algunas de las tantas mamás trabajadoras que tenemos en nuestro barrio y en particular madres que trabajan en el Paseo Comercial Empalme.

La impronta y el desarrollo comercial de nuestro querido barrio, hoy convertido en el pujante, “Paseo Empalme” es el resultado de un largo camino construido por el sacrificio y constancia de muchos vecinos. En esta edición las protagonistas son las mujeres, aquellas con inquietud de emprendedoras, de trabajo y desafíos. Y si ese desarrollo comercial que ha vivido el Paseo Empalme no es obra de la casualidad, sino que hubo mujeres pioneras, con una impronta de trabajo. Mujeres que eligieron Empalme Graneros, criaron sus hijos y nietos, soportaron reiteradas inundaciones, amenazas de saqueos y todos los altibajos de nuestra economía durante décadas. Muchas de ellas fueron referentes del barrio y siempre participaron y colaboraron con todas las instituciones: escuelas, iglesias y clubes. Es por esto y mucho más que les ofrecemos nuestro reconocimiento y nuestro más profundo respeto, por haber elegido Empalme Graneros y hoy poder desarrollar un crecimiento comercial en los pilares que Uds. han construido.

¡¡¡ FELIZ DÍA MAMÁS!!!

Octubre es el mes de la Madre y por ello queremos compartir estos bonitos mensajes, para hacer sonreír a algunas de las tantas mamás trabajadoras que tenemos en nuestro barrio y en particular madres que trabajan en el Paseo Comercial Empalme. Muchas lo hacen junto a sus hijas e hijos, muchas vienen ya de una tradición familiar en el comercio en nuestro barrio y hoy están disfrutando de la labor de todos los días viendo como sus hijos siguen sus pasos. Una Madre es amor y uno mejora como persona al aprender con sus palabras y acciones.

 

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Captura de pantalla 2016-10-15 a las 17.32.59Como todos los años, el tercer domingo de octubre se celebra el Día de la Madre. Por tal motivo, homenajeamos a una madre que con su hijo trabajan juntos en el Autoservicio “El único”. Ana Pierozzi llegó junto a su padre, inmigrante italiano, escapando de la Guerra siendo una niña. Su padre trabajó arduamente en el campo para mantener a su familia, y con gran sacrificio fue levantando de a poco su casa en el barrio Físherton. Ana vivió allí hasta su casamiento. Corría el año 1970 cuando ella llegó a Empalme, a su casa de calle Garzón. Un terreno que de a poco edificaron. Recuerda que no había nada alrededor, ni siquiera kioscos. No estaban los edificios, y a esa altura de las calles Garzón y Juan José Paso había terrenos descampados. Tienda Betty, La casa Galeto y la verdulería de Rosalia eran los únicos comercios ubicados en esa zona. “ Incluso Juan José Paso todavía no estaba ensanchada” dice Ana.

El 21 de mayo de 1990 abrió su negocio aprovechando el terreno del que disponían. Desde hace 26 años trabaja agradecida a los clientes que siempre la acompañaron, siendo la gran mayoría vecinos que hasta el día de hoy siguen viviendo allí. En ese momento, hace memoria y se ríe al recordar a los chicos que iban a su negocio, y hoy la vuelven a visitar siendo mayores.

El negocio abrió sus puertas cuando ya habían nacido sus tres hijos: Verónica, Silvana y Pablo. Sin embargo, sus hijos se encontraban en la secundaria. Entonces, le tocaba combinar su trabajo, y el rol maternal con la ventaja de trabajar en casa, lo cual le permitió estar siempre presente con sus hijos. En relación al trabajo, afirma no estar cansada, al contrario, no se reconoce siendo una persona que le guste el ocio en exceso. Y considera que lo peor para el ser humano es no tener trabajo, ya que éste funda su dignidad. Habiendo afrontado tiempos difíciles en el negocio, con mucho sacrificio y perseverancia, pudieron sacarlo a flote “ nuestros vecinos y los proveedores nos ayudaron muchísimo” expresa . De sus hijos, quién quedó trabajando en el negocio fue su hijo menor Pablo Bustamante. Con quién lleva adelante el autoservicio hace 14 años, con mutuo sacrificio del día a día. Al reflexionar sobre el hecho de trabajar junto a su hijo, no hay segundos de espera, se le dibuja una sonrisa en el rostro y dice que es lindo, es una experiencia de nunca separarse, salvo en las semanas de vacaciones.

Pese a que sus hijas trabajan por fuera, mantienen felizmente un vinculo presente, hoy trasmitido ya a sus nietos. Con sus hijos y sus respectivas familias reparte sus domingos. Día en el cual el negocio permanece cerrado, dándose un tiempo para sus afectos, incluidos sus amistades. De su familia, se muestra agradecida a Dios por tener una relación maravillosa con ellos, y de contar con su ayuda incondicional. “Es bueno lo que tengo” dice alegremente. Y no es para menos, Ana reconoce que la prioridad en su vida fue la maternidad. Siempre ansió tener hijos, a tal magnitud que adoptó de corazón a una vecina suya, como sobrina. Y con la cual experimentó su papel como tía manteniendo su relación intacta. Hoy, vuelve a reafirmar que si bien hay sacrificios “es maravilloso ser mamá”.

A madres como Ana, que trabajan arduamente por el bienestar de sus hijos, manteniendo la fuerza, y el amor de una madre como estandarte ¡Feliz día! Que todas las madres luchadoras y trabajadoras de Empalme Graneros tengan un día maravilloso, y disfruten del regalo de la maternidad juntos a los afectos.

Corresponsal Lucía Cerdá

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