Soguería criolla en manos de nuestro artesano Guillermo Barbisano

Guillermo Barbisano nacido en Empalme Graneros, un artesano de 44 años, papá de una hija de 15 años y un niño de 11 años. Guillermo rescata las vivencias del hacer gauchesco, atesorando el bello arte del paisano para adornar su caballo o lucir su mejor cuchillo.

En su pequeño taller, con todas sus herramientas artesanales, nos adentramos en su mundo, en una conversación llena de pasión. Su libre albedrío y un alma inquieta lo llevan a sumergirse por horas en una concentración casi perfecta, para lograr su mejor trabajo artesanal, con un acabado único e irrepetible en cada trabajo.

¿Cómo comenzaste a hacer los trenzados?
-Esto lo aprendí hace aproximadamente más de diez años, empecé haciendo un curso con Segundo Deferrari hoy director del Museo Las Lilas de San Antonio de Areco, recomiendo conocerlo, allí se presenta una valiosa selección de obras originales de diferentes creadores nacionales, referentes de la pintura costumbrista, como por ejemplo Florencio Molina Campos, Luis Medrano, etc. Complementan con una nutrida agenda de actividades centradas en temáticas afines al arte criollo.
Esto nace de que soy una persona muy inquieta, que se me dan muy fácil las cosas con las manos, las artesanías, de las herramientas. Siempre me llamó la atención las cosas del campo, las cosas con cuero, todo lo que veía me preguntaba cómo estaba confeccionado, hasta que decidí dar el primer paso, hacer el curso que duró un año, también investigando por internet, consiguiendo un par de libros; lo que yo hago se llama soguería criolla, que era lo que hacían los gauchos con lo que tenían a mano, osea, cuero vacuno que se usa para las vainas, tanto de los cuchillos, como para el emprendado de los caballos y las riendas. Para tejerlo se usa el cuero de chivo, cortado muy finito, un milímetro, para hacer todas las costuras y las terminaciones en bombitas, todas las partes que van agarrando ese armazón de las pilchas del caballo.

¿Vemos que dentro del arte del trenzado hay una gran variedad?
-Me dediqué a la parte más fina de este arte, que es al cabo de los cuchillos, que se usan tientos muy finos, las hojas del cuchillo las compro, generalmente son hojas de Tandil que son muy buenas.

Guillerno Barbisano nos abrió las puertas de su Taller, donde le da vida a piezas artesanales pero que además son una expresión de tradiciones y cultura

Aquí vemos un sinfín de pequeñas herramientas, contanos como te fuiste armando el taller.
-El taller me lo fui armando en casa, con todas herramientas caceras, cuchillitos, punzones, lesnas, todo muy casero, muy de a poquito, tengo un escritorio donde ahí tengo todo, los cueros enroscados y mis herramientitas y de a poco fui cada vez más, mezclando colores, tiñendo los cueros con métodos tradicionales, no utilizo químicos, es un arte tradicional. Tampoco utilizo herramientas eléctricas.

Podríamos decir que aquí es tu lugarcito en el mundo?
-Todo es a mano, el trabajo es muy agradable, es un momento de mucha concentración, me saca de mi vorágine cotidiana y me hace disfrutarlo mucho, tomando unos mates. Por ejemplo, hacer un mango de cuchillo me lleva un total de 20 hs de trabajo. Me encariño con cada obra que es única. No hago trabajos por encargo, porque eso es meterle presión al trabajo, yo quiero que fluya la creatividad, así sale mejor, es tan fino el margen a equivocarse. Fíjate que si uno trabaja enojado también se nota, la inspiración viene por el gusto de lo que uno va viendo o creando. Por supuesto que si los vendo, pero como trabajo ya terminado, a través de internet, por mi página de Instagram o de Facebook.

Guillermo hace un recorrido por las vivencias de aprendizaje . . .
-Agradezco a muchos colegas, que suelo molestarlos bastante, en especial a un muchacho Albano Altamirano, que es de Casilda que estudió conmigo y también a mi profesor Segundo Deferrari y siempre resuelve mis dudas. Creemos que hay una mayor valoración hacia al artesano y también a los emprendedores, pero también sabemos que cada vez hay menos maestros artesanos.

¿Nunca enseñaste o diste cursos sobre soguería gauchesca?
-Enseñar o dar cursos nunca lo hice, creo que estoy en un constante aprendizaje, no lo descartaría el día de mañana. El problema que tengo yo es que estoy todo el día ocupado, esto es resiliencia pura. La página de Instagram se llama “el_ bolicho”, tendría que llamarse el bolicho de la resistencia, porque lo hago siempre a deshora, es un poquito resistencia.

-A todos aquellas personas que se animen, no hay mayor placer de hacer o vender algo que hiciste con tus propias manos, va más allá del dinero, es otro tipo de ganancia. Rescatar las tradiciones, inclusive hasta la música que se va perdiendo, nuestro folklore y las tradiciones. Cada una de nuestras provincias tienen identidad propia y tampoco debemos perderlas.

¿Por qué la marca registrada de tus cuchillos se llama EL BOLICHO?
-El Bolicho”, en realidad le puse ese nombre a mis páginas porque tiene que ver con el boliche de campo, como dice en la canción El Bolicho de Orlando Vera Cruz, que era para las cartas, los amigos o para la copa, el único lugar donde el gaucho podía desahogarse de tantas penas diarias. Claro que sí, tiene que ver con no perder nuestra identidad, que tanto cuesta trasmitir tradiciones a nuestros hijos y jóvenes.

Empalme Graneros es un manantial de sorpresas, Empalme es poesía, tradición e historias. Gracias Guillermo.

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