20 de Julio – Día del amigo

Una barra de seis chicas, varias décadas juntas y un cariño incondicional.

Nunca nos imaginamos, con la responsabilidad y la alegría que nos recibieron. No fue fácil hacer la toma de fotos, en un día muy frío, que las llevaba el viento. Todas se expresaron de forma tan natural y simple. Agradecemos la buena onda, con la responsabilidad que tomaron nuestra propuesta y el gran valor que ocupa en sus vidas la amistad. Como valores, para prevalecer en la amistad, rescatamos las coincidencias: el respeto al otro, a sus opiniones y sus ideas, ponerse en el lugar del amigo, no juzgar, las diferencias no son un problema. Les compartimos sus expresiones, sus sentimientos

Cuando digo: – me junto con las chicas, que hace 23 años que nos conocemos, la pregunta es ¿cómo hacen tantos años para seguir juntas? Todo comenzó en una despedida de nuestros hijos, en salita de 3, tantas charlas en la puerta del jardín San Luis Gonzaga, no podían quedar ahí, solamente en la entrada o en la salida, había una conexión entre todas. Si bien somos diferentes en casi todo, al pasar el tiempo, nos fuimos conociendo y sabiendo cómo pensaría, reaccionaría o que haría la otra, porque sencillamente nos ponemos en el lugar de la otra persona. Simplemente, nos unen los valores, la palabra, la sinceridad. El haber transitado la crianza de nuestros hijos juntas, compartiendo todo eso qué implica ser hija, esposa, mamá, trabajar y tener siempre un momento para nosotras. Tenemos diferencias, pensamos y opinamos distinto y eso nos hace tener largas mesas en la que siempre pero siempre nos falta tiempo. Como todas las personas cargamos, cada una con problemas cotidianos, familiares, etc., eso define a mis amigas como imparables, todas con proyectos, mujeres activas, abiertas, pensando cómo nos veremos en unos años juntas. Para mí, todas son especiales. Solo que hay una guerrera, que con un mensaje te dice “que no aflojes”, “que todo pasa”, no existe la palabra imposible para ella y esa es Marisa Díaz. Puedo definirla a cada una de mis amigas, porque cada una tiene algo que las hace grandes como personas y eso es lo que me una a ellas y hace que el cariño que les tengo sea inmenso e incondicional. Momentos para contar y remarcar anécdotas, hay miles, imagínense en tantos años, tantas salidas, tenemos un deseo que no se cumple, simplemente por nuestras obligaciones, es el de hacer un viaje juntas, más que un deseo es una meta. La amistad, más allá de sentarnos a cenar o salir, es un ¿Cómo estás?, ¿Qué necesitas?, te escuchamos, acá estamos, avisa, llama cuando quieras. Eso es la amistad con mis amigas, esas son las guapas. El estar del otro lado siempre, sin la necesidad de estar pegadas. Mis amigas no son solo mis amigas, son familia.

Todo comenzó hace 23 años. En el jardín de nuestros hijos. Si pensarlo, años después, es lo que nos uniría, como un hilo invisible de amistad y compañerismo. Pasamos muchas cosas, buenas y malas, siempre nos acompañamos y nos ayudamos. Nos dimos cuenta que cada una tiene algo diferente, una tiene muchas amistades, es súper sociable, la otra es melancólica, la otra es sensible, otra es muy tranquila, otra tiene miles de cosas. Nunca nos fijamos en los defectos ni en las diferencias, siempre respetando las opiniones y las ideas de la otra. Creo que formamos un círculo cerrado de amistad, apoyo, flexibilidad, compañerismo, respeto, abierto a opinar libremente. Todo vale para nosotras, ponemos el corazón y el alma. Compartimos hermosos momentos, como las fiestas, los cumpleaños de los chicos, las comuniones, los 15, casamientos y llegada de los nietos como la frutilla del postre, como un momento súper especial. En los momentos difíciles siempre encontramos la forma de aliviarlos. Creo que lo más sublime es el respeto a la idea de las demás, de lo que opina cada una. Lo más fuerte es la amistad que formamos a través de tantos años.

Así es como se fue dando nuestra amistad “La de las chicas”, mamás de salita de 3 añitos de la Escuela San Luis Gonzaga, año 1996. En un principio se habría dado para ver cómo eran las mamás de los amiguitos de nuestros hijos. Después de esas reuniones de chicas, empezamos a compartir experiencias de ser mamás y el tiempo pasó y nos transformamos en el grupo “Las Guapas” y llegó Whatsapp, empezamos a tener un contacto diario y tecnológico. Acá viene una recriminación, mucho Whatsapp y poco cara a cara, nuestros hijos crecieron, pero tenemos menos tiempo de vernos. Me escapo de a la realidad y mi sueño para mi bello grupo de amigas, incansables y luchadoras de la vida, es compartir por lo menos, dos días, las seis, en mi lugar en el mundo, la playa. Las elegí como mi grupo de amigas porque admiro de cada una algo: está la súper atenta, la súper alegre, la súper luchadora, la súper servicial y la súper optimista. Somos muy distintas, cada una aporta algo para que ésta amistad crezca, espero toda la vida tenerlas.

Marisa Díaz
Cuando nos juntamos, no alcanza el tiempo, siempre digo que somos el cable a tierra de la otra, siempre estamos, los amigos no son solo para los momentos de risa, son para todos los momentos. Cuando siento que a la otra le pasa algo, trato de estar. A mí, un mensaje o un llamado me sirve de mucho, me sirve de ayuda, de contención, de apoyo. Considero que un amigo es el que está siempre, no el que está solo en determinados momentos, sino tendríamos un millón de amigos. Estamos juntas, porque la amistad es algo así, como invisible, como transparente, no nos invadimos, creo que nunca hubo un problema entre nosotros y eso es lo rescatable y si hubiese habido, lo hubiésemos charlado porque la amistad es muy fuerte, la amistad es algo así como el amor, que tenés que saber mantenerlo, cuidarlo, que tenés que saberlo hacer crecer, por eso el grupo nuestro era más grande y después quedamos las que estamos, creo que supimos cuidarlo, eso es lo esencial, saber cuidarse y respetarse, fundamental el respeto. Como deseo nos queda un viaje juntas.

Nos une saber escucharnos una a la otra, tratamos de ayudarnos, nos apoyamos siempre, en veintitantos años, nunca hubo diferencias, ni envidias, bronca, siempre nos llevamos bien. Tenemos en común que somos muy protectoras de la familia, siempre tratando que la familia estén unidas, buscamos la manera, lo pensamos y si una cabeza no puede pensar sola, estamos la seis para pensarlo, para dar opiniones y nos respetamos, nos guste o no nos guste siempre prevalece el respeto. Saber entender, que no somos todas iguales, todas tenemos errores, pero nos conocemos y siempre salimos adelante. Nos unió el jardín, pasaron los años, los chicos crecieron, nosotras siempre juntas, pasando todos los momentos de nuestra vida. Si tuviera que pensar en un objeto que identifique nuestra amistas, sería el árbol de la vida, porque vamos pasando las etapas, vamos cambiando los temas de conversación, como fueron creciendo los chicos y nosotros también. Los logros y las metas cumplidas de cada una es un buen momento porque se celebra como propio. Los momentos malos de cada una tratamos de llevarlos adelante, lo malo de cada una, la pucha que nos preocupa, lo bueno se celebra.

Mi barra, “las chicas”, como decía mi viejo “los María Fernanda Romero muchachos”, me pregunto ¿Cuándo nos pasó tanto tiempo? Pasamos de mamás despreocupadas (aunque tendríamos problemas), pero pensábamos que cuando nuestros hijos crecieran íbamos a tener más tiempo, pero la vida nos jugó que nos fuimos comprometiendo con tantas cosas, los viejos se nos fueron poniendo más viejos y los roles comenzaron a cambiar. Y ahí es cuando digo: cuánto necesito de mis amigas! Por más ocupaciones y problemas, idas y venidas, estar con la barra me da oxígeno, me reconforta para seguir, siempre hay un tema interesante que tenemos que conversar y que bronca me da, cuando nos cuesta coincidir, cuantas veces decimos “necesitamos una juntada”. Nunca, jamás ningún mal consejo, siempre una mano extendida. Miles de veces digo que mis amigas me superan en todo, las admiro, las quiero, las respeto porque me aceptan tal cual soy, me siento querida, mimada. Nunca me cuestionan, son una caricia a mi espíritu. Y en esta oportunidad especial, decirles a todos, que se llenen de coraje y le digan a su amiga o amigo cuanto los necesitan y cuánto los quieren… Amigas, las quiero!

 

paseo empalme

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