“Ansias de Libertad”, el libro póstumo de un joven apasionado por las letras

Carlos y Mariel Criado realizaron una tarea titánica desde el dolor más profundo para poder sanar, luchar y aliviar una perdida irremplazable; Publicar el libro de su hijo que contiene toda su esencia.

Mariel y Carlos subieron las escaleras de la biblioteca para donar cuatro libros. Se arrimaron tímidos en una hora que la biblioteca bulle de gente por sus estudiantes y talleres. Expectantes, observaron con ojos nuevos cuando se es la primera vez que la conocen. Mariel aferraba sus libros en su pecho, sabía que su cometido estaría en buenas manos. En un espacio que resguarda y brinda tanto conocimiento, arte y poesía nada podía salir mal. Se acercaron al mostrador con apenas una voz audible para que esos cuatro ejemplares sean parte de un nuevo comienzo. El comienzo de la resiliencia, la lucha y de saber que la vida continua, siempre acompañados desde el amor y los recuerdos.

Para ellos no es un libro más. Es el libro de su hijo, fallecido hace dos años y medio en un accidente. Y fue ahí que la biblioteca guardó silencio sin imposición para escuchar la vida de Gabriel, autor de “Ansias de Libertad” y que sus padres estaban dispuestos a contar desde el dolor más transformador. Gabriel Andrés Criado, de 28 años se había apasionado en los últimos años por la literatura, un camino que lo llevó a renunciar su trabajo estable en una compañía de seguros. Las letras se sustentaban porque Gabriel siempre estuvo atravesado por el arte. Mucho antes dibujaba, mucho antes se conectó con la música. Y el resultado final es un libro con recopilación de cuentos, poesía, letras de canciones e ilustraciones de su autoría. Realizó un taller literario en COAD, el gremio de universitarios que se encuentra en calle Tucumán y tocaba en una banda de rock. La última fue Cabulero. Tenía dominio de la guitarra y el bajo. En sus últimos meses daba clases particulares de guitarra.

Y viajó. Tanto que la portada del libro es un rostro afable que denota el placer de encontrarse en uno de esos lugares mágicos. Su sonrisa lo delata, pareciera que el Machu Picchu lo abraza desde el fondo. Gabriel está dispuesto a fundirse en ese abrazo. Mariel, su madre, hizo la introducción del libro. Es una forma de canalizar el dolor, dice. Ella sabía de sus escritos pero nunca los había leído. Gabriel prefería pulirlos y que sean corregidos por su profesora. Espero a leerlos hasta la partida de Gabriel. Se encontró con ellos y los enfrentó. Allí vio materializado la esencia de su hijo. Dibujos, anotaciones en los borradores. Cada cosa que leía estaba él. Para Carlos, su padre, sus escritos es una forma de conectarse. Es la voz de mi hijo. Hay mensajes, sus cuentos parecen hasta premonitorios…- No puede terminar la frase. A todos los presentes se les hace un nudo en la garganta; respetando los silencios, respetando los ojos llorosos de Mariel. No hay forma de superar la muerte de un hijo. Pero, ahora, después de más de dos años pudieron transformar esa tristeza y volcarlo para crear. Mariel dice que hay que llorar mucho, las lágrimas sirven para fortificarnos. La iniciativa de hacer el libro fue de ellos pero atrás había amigos, profesores y compañeros que acompañaron.

Agradecen en especial a Ezequiel Salanitro y a Raquel Galiazzi por la ayuda dada. La elección del título es por el nombre que lleva uno de los cuentos. Una especie de un Dédalo del siglo XXI que se empecina en volar en una ciudad llena de edificios, en la búsqueda de encontrar esa ansiada libertad. Carlos y sus otros dos hijos eligieron ese título, porque recrea el espíritu libre de Gabriel. Más tranquila, Mariel respira y mira agradecida. Tenemos abrazos que nos sostienen en todo momento, comenta mientras su marido asiente. Una vez que recopilaron todos sus escritos, decidieron contar con la ayuda de una amiga de Gabriel. Julia Enríquez, se dedicó a la corrección de texto y en la edición. Imprimieron 300 ejemplares en la gráfica Amalevi. Los costos corrieron a cuenta de Carlos y Mariel – ambos jubilados. Ella, docente de profesión, trabajó un tiempo en la escuela Carlos Pellegrini y él, empleado en Acindar- y de los compañeros de la compañía de seguro donde trabajaba Gabriel que colaboraron. Realizaron una presentación del libro muy emotiva en Casona Yiro, un espacio cultural donde dio cobijo a todos los que querían a Gabriel. Y ¿después?, Después espera la eternidad de Gabriel bajo la tinta perdurable de sus palabras. Los libros fueron destinados a todas las bibliotecas populares de Rosario. Una de ellas es ésta, la Mariano Moreno de Empalme Graneros. Sus padres esperan que los jóvenes lo lean, que conozcan su prosa. No quieren que sea solo un recuerdo para ellos, que esas producciones no queden en la intimidad y el anonimato. Prefieren que su obra trascienda. La charla parece ir por otros derroteros, por momentos se necesita distenderse. Con mate amargo de por medio, pueden reírse de anécdotas graciosas, apreciar la belleza del lugar y de lo agradecido que se encuentran por el recibimiento. Miran los lomos que asoman por los estantes. Ahí tendrá lugar “Ansias de Libertad”, un lugar en donde no estará permitido que los otros libros lo engullen y lo dejen en el ignoto. Se hará una difusión masiva tanto en redes sociales, por el periódico y por el boca a boca de los socios de la biblioteca. Será el libro recomendado del mes. Las puertas siempre estarán abiertas.

Para finalizar autografían dos de los cuatro libros. Mariel lo hace con su letra pulcra, en cursiva. Carlos, por el contrario, escribe en imprenta con pulso titubeante. La dedicatoria quedará en suspenso… Ahora es tarea suya de zambullirse en los escritos de Gabriel y del amor infinito que profesan esos padres.

paseo empalme

Sé el primero en comentar

Dejanos un comentario