Atardecer de una vida agitada

Salgo a caminar para disfrutar de esta
actividad que me ayuda a meditar, con la
alegría de poder hacerlo luego dos meses
porque una lesión me lo impidió.
Nuevamente la suave brisa matinal me
acaricia y los primeros rayos del amanecer
me besan cálidamente; los pájaros me
regalan su música celestial, y el río y las
islas con sus árboles me saludan.
Y mi mente atormentada tratando de
encontrar alguna respuesta a un drama
familiar inexplicable.

Los pensamientos que sobrevuelan
en mi mente me proyectan fugaz y
vertiginosamente secuencias de la película
de mi vida, dedicada por completo a la
familia, el trabajo de médico generalista
que involucra al paciente y su contexto
social con el consecuente compromiso
por mejorar esta problemática; y la
lucha por las causas justas…y la culpa
de restarles tiempo a unas por las otras.
De haber trabajado como médico en mi
consultorio, pero a la vez pertenecer a la
C.D. de la Vecinal Empalme Graneros,
al igual que en la Biblioteca popular
Mariano Moreno.

Y trabajar Ad Honorem como Director
Médico del Centro de Especialidades
Médicas de la vecinal; como modo de
devolver tanto amor recibido de todo
este barrio tanto a mi como a mi familia.
De haber trabajado en cooperadoras
escolares, de bomberos, manager de rugby
infantil, haber sido Director provincial
de Promoción de la salud(interino),
disertante en cursos y congresos, Docente
post grado de pediatría, docente de
ingresantes a la carrera de medicina, e
incluso militante político y gremial.
Pero fundamentalmente en la lucha para
evitar las inundaciones de nuestro barrio
(que me regaló dos amigos inseparables);
en la que tuvimos que discutir de igual
a igual con Gobernadores, Ministros,
Intendentes y Concejales, desde 1986
a la fecha.

Y así llegamos al día de hoy en que la
gran felicidad de la llegada al mundo de
mi primer nieta mujer, se ve opacada por
la profunda amargura de haber tenido
que renunciar a la Dirección Médica del
centro de Especialidades Médicas de
la Vecinal por imposición del Colegio
de Médicos debido a que para poder
jubilarme debí renunciar a la matrícula;
como si con esto hubiera perdido mi
Diploma de Médico.

Esto constituye un atropello a
la Gerontología-una de mis tres
especialidades- dado que se me prohíbe
continuar aunque sea un trabajo solo
administrativo que no requiere utilizar la
matrícula por no ser trabajo profesional;
en el que además nunca he cobrado un
solo peso.

Además es una ofensa a un derecho civil
elemental porque anula la validez de un
diploma otorgado por la Universidad
Nacional de Rosario.
Todo simplemente porque al jubilarme
dejó de aportar mucho dinero mensual
a la caja del Arte de Curar.

Pido perdón de haber hablado solo en
primera persona, pero estoy hablando del
atardecer de una vida agitada que es MI
vida; luego de haber probado la cicuta, las
mieles y las mieses de mi existencia y por
eso yo decido seguir luchando contra
las injusticias.

Dr. Daniel Gurevich Director del Centro de Médico de la Vecinal Empalme Graneros
paseo empalme

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