Cada día es totalmente nuevo

Soy siempre el mismo pero puedo ser otro mejor

Suponiendo que un día comienza, cuando cada uno se despierta podemos deducir que iniciamos un nuevo día y de uno depende que sea una vida nueva. Sería el momento para planificar presente y futuro, el pasado son solo buenos o malos recuerdos que almacenamos en la memoria para no repetir errores y el presente es para aprovechar a vivir intensamente, el efímero día, único e irrepetible. Y no puedo hacerlo porque aún estoy atrapado en los fascinantes tiempos del sueño. Es el tiempo en que estoy en el limbo, un lugar que según las iglesias cristianas es entre el cielo y la tierra al que van los que mueren y no han recibido los sacramentos o sea que no han entrado en el reino de Dios, dicho de modo muy simplificado. Para la medicina este término denomina la parte del cerebro más primitiva que controla y mantiene el equilibrio de todas las funciones (la homeostasis).

Decía que al salir del mundo de los sueños nos cuesta un tiempo ubicarnos porque durante el período de descanso el cerebro está más activo que en vigilia y se debe a que el chip de la supervivencia o limbo, no solo estuvo revisando el funcionamiento de cada órgano ya que además en las etapas REM o movimientos oculares rápidos; nos llevó a vivir la actuación en extrañas situaciones como breves cortometrajes montado con cientos de situaciones y aferencias percibidas por el chip a través de los sentidos y que estaban guardadas en un sector denominado amígdala cerebral que es donde se almacena toda la información y es el lugar de la memoria, de la que extrajo los personajes, lugares, colores, olores, sabores, sentimientos y emociones para hacer las películas denominadas sueños. Tema que viene desvelando a los mejores hombres de ciencia de hace siglos, ya que en los sueños se evocan cuestiones que el chip bloqueo de nuestra conciencia para que no vivamos torturados por cosas del pasado que ya no podemos modificar o nos generan culpa que nos cuesta muchísimo manejar y en los sueños aparecen porque son traídos desde la papelera de reciclaje o sea sin bloqueo. Se utilizan con buen resultado terapias de interpretación de los sueños y terapias regresivas.

Trataré brevemente un tema conexo y es la calidad del sueño pues es un efecto colateral de la pandemia y si se duerme mal incide linealmente en la expectativa de vida. Yo en lo personal discrepo con los colegas que dogmatizan cantidades de horas de sueño como descanso reparador ya que es un tema muy individual y depende de la personalidad previa y paradójicamente puede resultar que una cantidad de horas de sueño hasta sea nociva por déficit o exceso y se manifiesta en la forma del despertar; por lo tanto dentro de las tareas del autoconocimiento está saber cuánto es ideal para cada uno.

Para colmo la pandemia nos boicotea la calidad del sueño ya que el encierro, el cambio de las rutinas y el miedo a todo esto tan desconocido afectan directamente al cerebro límbico (recordemos que es de quien depende el dormir y soñar) y éste dispara la orden para liberar neurotransmisores:- serotonina y dopamina que en más producen excitación y euforia o por lo contrario, la disminución dan depresión, desánimo y desinterés.- histamina, que además de actuar sobre el sistema de alergia e inmunidad es un neuromodulador actuando fara favorecer la acción da las aminas estimulantes pero lentamente.-adrenalina y noradrenalina, que son aminas despertadoras excitantes y estimulantes cardiacas, del sistema nervioso y potente antialérgico y broncodilatador. Imaginemos el descalabro que puede producir el incremento de estas hormonas neurotransmisoras a raíz de la pandemia. A propósito del título digo que además el nuevo día es muy corto como para desperdiciar el tiempo durmiendo.

Dr. Daniel Gurevich
Director del Centro de Médico
de la Vecinal Empalme Graneros
paseo empalme

Sé el primero en comentar

Dejanos un comentario