EMPALME EN TIEMPO DE PANDEMIA

La Vecinal fue la única institución No Gubernamental de salud que quedó abierta. Nuestro personal y profesionales se expusieron en un voluntariado. En esos días, la institución a través de su página de Facebook, salió a esclarecer, a chequear y chequear, para buscar información clara y realista.

Llegábamos al día 20 de Marzo, inicio de la cuarentena, los miedos y el pánico superaban el quehacer cotidiano. El mundo ya no sería el mismo. Algo que lo veíamos lejos y por televisión, había golpeado la puerta de nuestra patria. En un mundo comunicado, el virus llegaba en avión, quien lo portaba, venía de algunas vacaciones o volvían a nuestra patria, luego de querer buscar nuevos horizontes. El virus ya estaba entre nosotros.

Por un momento, todos eran nuestros enemigos y muchos salieron a cazar brujas. Ese que venía de viaje, el otro que trabajaba en un hospital y aquel otro que una vecina le había contado que otra vecina le dijo que seguro tenía Coronavirus y así la turba salía a buscar culpables. Poniéndole nombres al vecino, sacándole fotos al frente de su casa, insultando a alguno en una esquina, porque seguro, que ese estaba contagiado y era “mi enemigo”. En esos días, la Vecinal por nuestra página de Facebook, salió a esclarecer, a chequear y chequear, para buscar información clara y realista. Hasta hoy, por suerte, solo hubo dos casos que gracias a Dios fueron superados. Era y es nuestra tarea ayudar a cuidarnos entre todos y apoyar a quien se enferme y a toda su familia, porque mañana puedo ser yo.

Ese día, 20 de Marzo y los días previos, tratamos de contactarnos con todas aquellas personas que habían viajado, para concientizarlos que cumplan con la cuarentena dentro de su hogar, por lo menos de quienes nos íbamos enterando. Junto a la Biblioteca Popular Mariano Moreno, ese mismo día, dimos de baja y regalamos 500 libros para concientizar, QUEDATE EN CASA, recomendando a todos a quedarse en su hogar. Ese libro pudo ser la compañía de muchos, día que se declara la cuarentena. Fueron días muy duros y tal vez tengamos que vivir días peores porque cuando el ser humano entra en pánico se desnuda el alma y afloran nuestras virtudes y nuestras miserias.

La Vecinal fue la única institución No Gubernamental de salud que quedó abierta. Nuestro personal y nuestros profesionales se expusieron en un voluntariado. Más del 90 % de las obras sociales, descolgaron hasta el teléfono, habíamos quedado solos. El pánico a la pandemia hizo olvidar el resto de las patologías, alguien tenía que atenderlas. No éramos los únicos en el barrio. Hermosos y gigantes gestos comenzaron a multiplicarse, como los trabajadores de los centros de Salud, las comunidades escolares de las escuelas de nuestro barrio, clubes e iglesias asistiendo, decenas y decenas de familias que utilizaron su olla, no para golpearla, sino para preparar comida para sus vecinos sin trabajo. Vecinos que voluntariamente asistieron y hacían las compras a adultos mayores que estaban solos. Comerciantes y empleados que se exponían, tal vez para subsistir algunos y otros para que no nos falten las cosas básicas.

Gestos que enaltecen

Los que tuvimos la suerte, por un motivo u otro de estar en la calle, vimos cientos de gestos que enaltecían. Gente que regalaba abrigo, comida y palabras de aliento. Vimos patrulleros de la policía, que exponiéndose, no solo al virus, sino a una sanción porque no les correspondía, asistieron y sirvieron de ambulancia trasladando a hipotéticos enfermos en situación de calle. por Osvaldo Ortolani Presidente Vecinal Empalme Graneros Pasamos tiempos muy difíciles, seguramente vendrán peores, pero estos tiempos de pandemia nos tiene que seguir dando el orgullo de vivir en un barrio, como Empalme Graneros.

Sin ningún lugar a dudas nuestro barrio nació solidario, desde los primeros inmigrantes, desde pasar cada inundación, perder todo y empezar de nuevo, tiempos de depresión económica y hoy la vida nos vuelve a probar con la pandemia y como el día que bajaron LAS AGUAS allá por un abril de 1986, cuando creíamos todo estaba perdido, nos pusimos de pie y enfrentamos la historia festejando un día del vecino.

Ojalá que pronto podamos volver a darnos un abrazo fraterno.

osvaldo ortolani

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