Estación Misionera San José

Un lugar en el mundo, en el Empalme Graneros solidario (Víctor Cué 1059 bis)

Un lugar con 22 años de historia, desde hace dos años con sede propia, se pudo adquirir después de una ardua lucha. Esta obra misionera comienza en calle Juan V. Justo y Travesía, en lo que era una montaña de suciedad, se trabajó mucho allí. Ahora disfrutan de un gran espacio propio donde todos pueden aprender oficios, sembrar la semilla de la formación ética, la cultura y la eucaristía. Entrevistamos a dos de sus integrantes, un coordinador y un artesano, muy apasionados ambos, tanto que no fue una entrevista llena de emociones y voces quebradas, ojos llorosos. Mucha pasión, mucho arraigo a nuestro querido barrio.

Contanos quién sos y qué función desarrollás en la Estación Misionera

Sergio: – Soy Sergio Vonreth, soy pastoralista, estoy en la parte espiritual, educación, contención y formación de los alumnos, un pie más de esta misión. De toda la vida estoy en esto. Yo vine acá hace muchísimos años, tenía una fábrica de churros y lo que me quedaba lo llevaba allí. Conocí a Jorge Bignami, una persona sana, culta, lleno de energía, un hombre comprometido. Qué bueno que alguien mire hacia abajo de los que más necesitan, los que carecen de familia, los que carecen de algunos valores. Yo hablo de la dignidad. Jorge me pareció tan digno, lleno de valores y principios, demandaba energía, trabajaba tantas horas, me cautivó y comencé a venir todas las tardes a colaborar.

Encontré un espacio En la vida hay altibajos y tenía un gran vacío, tenía mis hijos, un hogar, tuve la bendición de tener una compañera formidable y esa mujer me rescata, era bastante callejero, ese era mi vacío. Luego este lugar me llenó el corazón, ver chicos descalzos, ayudando con los baldes, gente mayor con las manos cuarteadas y ceño caído, venían a colaborar después de una jornada de trabajo. Hormigueábamos, había unos tipazos que trabajaron tanto. Los chicos traían sus maderas y comenzaban a hacer sus primeros trabajos. Me fui quedando y encontré mi lugar en el mundo. Esto era lo que tenía que hacer. Aprendí tanto del otro, su tristeza, su pobreza.

Este lugar es una bendición, cada uno aporta lo suyo. Esto es una maravilla. Empalme Graneros es muy solidario, nunca me voy a olvidar de la inundación, – se viene el agua, (se emociona y los ojos se le llenan de lágrimas), con mis hijos arriba del techo en una carpa tan precaria, Dios nos amparó. Empalme Graneros creció siendo solidaria, se pone en carne propia lo que a vos te pasa. Empalme Graneros te hace duro en la lucha, como todos los que lucharon en Nu.Ma.In. (Nunca Más Inundaciones).

Empalme Graneros tiene una magia, la magia de la lucha, ¿porque una magia y es especial? Porque acá cada uno hace la suya, pero si nos necesitamos, estamos todos. Empalme Graneros es solidario, es ser guapo, golpear puertas y no cansarse hasta que se haga una obra, golpear tantas puerta y ver que estaban todas cerradas, con promesas vanas, con mentiras, hasta que alguien escuchó, ejemplo de lucha NU.MA.IN., que aprendimos todos. Uno aprende por las vivencias y por el otro.

La magia de Empalme, la gente que te saluda, la gente que a pesar de la inseguridad, se sigue sentando afuera, la gente que changuea, el que te sonríe, te dice buen día y no tiene un centavo en el bolsillo para llevarle a sus hijos para darle de comer, el churrero, el paquetero, el cartonero, los vendedores de Juan José Paso, vecinos de toda la vida, comerciantes, en su mayoría hijos del barrio. Tanta gente maravillosa, que se quedó, que no se fue, que se quedó a luchar. Empalme Graneros es el lugar del que no te querés ir y si te fuiste querés volver.

Se suma a la charla Gustavo Coronel, contanos como llegaste a la Estación Misionera: Gustavo Coronel:

– Tengo 27 años, soy papá de un nene hermoso, soy de barrio Alvear. Hace cuatro años que vengo a la misión, andando en bicicleta, encontré este lugar. Me siento muy cómodo en la estación misionera. Comienzo a trabajar la madera desde hace bastante. Fui a una librería, no tenía mucho dinero y terminé comprando un libro de carpintería básica. También tuve una transformación en mi vida. Comencé a hacer cosas muy sencillas, y así se transformó en mi hobby, hoy me considero un artesano de la madera. Cuando trabajo, aprecio la madera, me inspira. Me siento tranquilo, contemplo, valorizo. Con esto no me hago rico pero trabajar con las manos tiene un valor invaluable. Invito a todos los jóvenes a que vengan, esto es gratuito, tener ganas de aprender y compartir. Aprovechen los profesores y todas las herramientas que hay.

Aprendizaje que puede servir para ganarse la vida también. La Estación Misionera está abierta para todos los que quieran venir como alumnos, espacio para desarrollar el oficio de carpintería, electricidad y huerta. Te podes arrimar de 8 hs a 12 hs y 14 hs a 18 hs. También podés encargar trabajos en madera, como cartelería, arreglos, etc. o comprar muchos de los trabajos que ellos realizan. Solo falta que los vecinos den el paso y pasen conocerlo

paseo empalme

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