Hombres que en silencio hacen historia (Don Virginio Ottone y el Padre Agustín)

Don Virginio Ottone y el Padre Agustín, dos hombres antagónicos por convicción, pero cuando un día el barrio los necesitó, estuvieron allí, se sentaron en la misma mesa como integrantes de NU.MA.IN.


Recordamos a los grandes hombres, cuando dejaron de existir, le hacemos bustos y ponemos calles con sus nombres, pero cuando los tenemos aquí y vemos sus pasos cotidianamente, hacemos como con todo, tratamos aún de encontrarles sus defectos. Por Empalme Graneros, pasaron grandes hombres, hombres que hicieron historia. Don Virginio Ottone y el Padre Agustín Bullián. Dos hombres discutidos y hasta a veces criticados, antagónicos, en sus ideales, en su credo, en su forma de trabajo, en su forma de mirar las cosas, pero unidos en un común denominador; el trabajar por Empalme Graneros.

Ambos llegaron al barrio en la misma época, al final de los años 50´, ambos se atrincheraron, cada uno en su propia fortificación , uno en “su” iglesia, el otro en “su” vecinal, porque la sintieron así “su iglesia”, “su vecinal”, como parte de su misma carne. Abrazaron un ideal Hombres que hacía muchos años, abrazaron una vocación, una bandera, una lucha, uno a su fe religiosa, a seguir haciendo sentir la palabra de Cristo, el otro a su bandera política con sesenta años de militancia (si todos los hombres políticos de nuestra historia, sin importar que bandera, tuvieran la dignidad y la decencia de este gran hombre, cuán distinta sería hoy la historia!). Cada uno abrazó su ideal, pero con una altura tal que solo tienen los grandes hombres.

Y fue así que los años fueron pasando y Ottone, el gran luchador, el que formara más de 20 sindicatos y la vecinal más grande del país, se hizo viejo aquí en Empalme; lo vimos pasar al viejo comunista, con su paso lento, con su boina negra, sus ojos claros, su acento gringo ¡VIRGINIO OTTONE!, sos parte de nuestro Empalme y te fuiste como llegaste al mundo, con una mano atrás y otra adelante pero con la fortuna enorme de morir como viviste, luchando con la cabeza en alto y la frente limpia. Y por otro lado, el Padre Agustín que llegó un día solo con la misión de levantar una capilla, le fueron pasando los años y en donde dio su primera misa, en lo que fue un gallinero, se pusieron ladrillos, y vimos levantar un campanario, y escuchamos a esa campana llamar a misa; vimos casar parejas con fe y amor. Bautizó a nuestros hijos y nos acompañó dando la extremaunción a nuestros seres queridos. Pero él no se conformó, en ese lugar se levantó una escuela “San Luis Gonzaga”, que es hoy un orgullo para el barrio.

Padre Agustín, seguís estando con nosotros, cura gaucho, sos el cura del barrio, te vimos con el agua a la cintura en cada inundación. Por todo eso MUCHAS GRACIAS!!. Antagónicos por convicción Hablamos de dos hombres, antagónicos por convicción, pero cuando un día el barrio los necesitó, estuvieron allí, se sentaron en la misma mesa como integrantes de NU.MA.IN. , se olvidaron de sus viejas disputas, se sentaron para nunca más inundaciones. Gracias Don Virginio Ottone, gracias Padre Agustín por hacer nuestra historia. En ambos velorios fue poca gente, tal vez no se enteraron, tal vez tenían cosas más importantes que hacer, tal vez no hacía falta ni recordación ni monumentos, porque ellos ya lo habían construido en su propia obra; tal vez no hacía falta que vayan a despedirlos porque ambos se quedaron a vivir por siempre en el corazón de nuestro barrio.

 

Osvaldo Ortolani

paseo empalme

Sé el primero en comentar

Dejanos un comentario