Servir sin esperar nada a cambio

Un grupo de jóvenes de la Iglesia Adventista de Empalme Graneros de calle Víctor Cue, volvieron a dar un servicio a nuestra vecinal. Hicieron un trabajo de limpieza y pintura tal como lo habían realizado el año pasado. El servicio coordinado con nuestra Vecinal se desarrolló en dos jornadas.

Un grupo de jóvenes de la Iglesia Adventista de Empalme Graneros (Víctor Cue 735 Bis) realizó un trabajo de limpieza en nuestra Vecinal. “El proyecto “la semana del servicio” viene desde hace muchos años, la iglesia es mundial y estamos haciendo lo mismo en todas las iglesias adventistas del mundo”, nos cuenta José Esquivel, quien coordinó el trabajo de los jóvenes. José lidera a este grupo de chicos y chicas entusiastas con el ejemplo y la tranquilidad de los maestros. Da simples directivas que todos respetan y así comenzó la jornada, con un calor de 40 ° a la sombra. El servicio pre establecido y coordinado con nuestra Vecinal fue sacar toda la basura del techo en el segundo piso, bajarla y llevarla a un volquete, rasquetear y pintar portón y pared del frente de la Vecinal, por el ingreso de calle Pelayo. También se invitó a los vecinos de calle Pelayo a utilizar el mismo volquete para tirar todo tipo de basuras y bártulos viejos de los domicilios. El trabajo se dividió en dos jornadas, por la tarde. Los jóvenes trabajaron, se diviertieron, disfrutaron de la jornada, cansados, sucios pero felices.

Jóvenes CALEB

“El año pasado tuvimos la oportunidad de trabajar con la Vecinal, pero este año le sumamos más servicio y nos abrimos a los vecinos de nuestra cuadra, salir a cortar el césped, pala y carretilla a limpiar la cuadra de nuestra Iglesia, fue un desafío, que nos dejó muchísimas satisfacciones” asegura José. En tanto Santiago Leale, integrante y coordinador del grupo dice: “Estos chicos tienen de 16 años en adelante; el grupo se llama Caleb que es un nombre de la Biblia, que significa un misionero llevando noticias. Nosotros como somos misioneros, nos sentimos identificados y por tal motivo elegimos ese nombre para identificar a este grupo”. “Lo que hace un Caleb es estar al servicio, del barrio, en este caso de la Vecinal, sin importar lo que nos den.

Aunque los vecinos nos brindaron todo su cariño, nos daban jugo fresco, bizcochos, bolsa de ropa. Nuestro servicio no tiene costo. Pero las personas están agradecidas y nos quieren brindar su apoyo” dice Santiago. Los jóvenes, una grupo espectacular, son amigos dentro y fuera de la iglesia y van juntos a todos lados. Son muy unidos, salen a visitar geriátricos, y otras instituciones gozando de una profunda amistad. “La iglesia solo necesita que la gente venga y vea lo que hacemos, jugamos al vóley, tocamos la guitarra, momentos para el celu, festejamos cumpleaños y no faltan los proyectos y servicios” agrega Santiago.

José, reflexiona José nos cuenta que “en mi caso, hace 8 años conocí a Dios y a esta Iglesia, yo venía de las drogas, de la bebida, mi vida era un desastre. No solo conocí a Dios sino a los padres de estos jóvenes que me dieron tanto cariño”. José ahora es un testimonio que las cosas se pueden cambiar, revertirse. En la charla también está Ramiro Basualdo quien nos dice: “Esta semana fue espectacular, ya que se armó una colonia de vacaciones, no solo con chicos de la iglesia, sino que se sumaron más de 30 niños del barrio, que se animaron a partir de que salimos a hacer la limpieza de la cuadra. La colonia es por la tarde y nosotros les organizamos juegos y actividades. Creo que Dios nos usó de Un grupo de jóvenes de la Iglesia Adventista de Empalme Graneros de calle Víctor Cue, volvieron a dar un servicio a nuestra vecinal. Hicieron un trabajo de limpieza y pintura tal como lo habían realizado el año pasado. El servicio coordinado con nuestra Vecinal se desarrolló en dos jornadas.

Servir sin esperar nada a cambio una forma que nosotros ni imaginábamos, hicimos algo grande. La gente piensa que en la iglesia solo es orar o leer la Biblia, pero lo que menos hay en la iglesia es aburrimiento. A lo mejor no salimos a un baile, pero hacemos mil cosas”. Ramiro continúa en su reflexión y asegura que “estamos dispuestos a demostrar que se puede ayudar sin esperar nada a cambio. Podés ser de cualquier institución, o un grupo de amigos, si todos haríamos esto de ayudar al prójimo, sin importar de qué religión o institución seamos, el mundo sería mucho mejor”.

Celeste Leale se suma al diálogo y dice que “el año pasado cuando hicimos Caleb en la Vecinal, vinieron chicos de Santa Fe y ahora que ya somos amigos, se quisieron sumar otra vez, porque decidieron hacer el servicio en Empalme Graneros. Les gustó tanto que volvieron. Cuando a la noche nos despedíamos para ir a dormir, comentábamos lo que habíamos vivido en el día, la sorpresa y la calidez de los vecinos nos sorprendió. Entraban a sus casas y salían con algo para ofrecernos. Un señor nos dijo, por qué hacen esto?, no se dan cuenta que al rato la gente vuelve a ensuciar y muchos se burlan de ustedes? Yo le respondí . . . y porque no? Siempre hay una posibilidad de poder ayudar y no cuesta nada. La transformación empieza por uno mismo y eso se contagia”. Entusiasmo que contagia e inspira Con estos jóvenes auténticos, que irradian tanta frescura y alegría, cerramos una jornada totalmente satisfactoria. Ellos derrochan tanto entusiasmo que contagia e inspira. Y este saludable ejercicio de solidaridad y colaboración es sin dudas para todos aquellos que de una manera u otra disfrutan de nuestra Vecinal; los que son testigos de este esfuerzo no hace otra cosa que cargar las pilas para continuar.

Este grupo de jóvenes una vez más ha demostrado que ellos y su iglesia están por sobre los prejuicios que todos tenemos sobre las instituciones y las personas que la integran. Porque el mensaje de Dios no es solo teoría o teología, sino es poner en acción y al servicio de la comunidad el amor hacia el prójimo. Quedó demostrado que se puede trabajar en conjunto y es muy satisfactorio cuando se vé el resultado final.. Los jóvenes lo demuestran y son ejemplo de que las cosas están cambiando.

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